Talavera, 
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Recintos Puentes - "Puentes Romano"
o se sabe cierto cuando se levantaron las murallas de Talavera; pero la inscripción votiva romana que hay en el Arco de San Pedro, dedicada a Gneo Pompeyo nos hace pensar en fechas anterior a Cristo.

Su construcción, debió llevarse a cabo, como la del Alcázar (hablamos de las del primer recinto) con los restos de alguna vastísima necrópolis romana, según el número de lápidas sepulcrales, de este género, que se encuentran diseminadas, sin orden ni concierto alguno de colocación, en los lienzos de estas murallas, si ya no es, como también pudo suceder, que semejantes lápidas se incrustasen en ellas a consecuencia y con motivo de alguna de las restauraciones posteriores; porque ni es verosímil siquiera la especie de que D. Ordoño II, al apoderarse de Talavera, arrasara estas murallas para que no pudiese, la entonces villa, caer nuevamente en poder de los moros, ni que se fortificasen en ella.
De este modo, al ensanchar la población, se fueron creando diversos recintos con las murallas. La ciudad se cerraba con tres recintos amurallados formando tres círculos o recintos tangentes en un solo punto, el Alcázar.
El primero de estos círculos, conocido antiguamente como La Villa, sitio donde tenían asiento las casas de la nobleza, las parroquias más antiguas y los conventos mas importantes, se hallaba limitado por la muralla que se extiende por la calles de Sevilla, del Cuerno, Carnecerías, Plaza de la Constitución, Corredera, calle del Charcón, San Clemente, Entre-Torres, siguiendo por la orilla del río, corriente arriba, por la Rondilla a terminar otra vez en el Alcázar. Fue mandado construir, lo mismo que el Alcázar, por Adberrahaman III en el año 937. Aprovecharon algunos lienzos de la muralla romana y, como nota particular, a sus almenas y cubos se unieron dieciseis torres albarranas, torres salientes que hacían casi imposible la toma de la ciudad por la fuerza. Por debajo de los arcos de todas ellas, corría el foso con su barbacana murada, de cinco varas de espesor, a diecisiete de distancia de la cortina. Además de estas diecisiete torres se conta ban otras cuarenta menores o cubos almenados, de los cuales se conservan bastantes en la actualidad.
Este primer recinto tenía tan solo tres puertas, pero luego se le abrieron otras dos. Estas eran: la del Río, la de Mérida, la de San Pedro, la Nueva y de las Cebollas y por último la de Pescaderías.
El Alcázar, del que apenas queda nada, fue palacio para María de Portugal, Alfonso XI al casarse con María de Portugal en 1328 le hizo como regalo la ciudad de Talavera, llamándose desde entonces Talavera de la Reina. El Alcázar fue prisión y después lugar de ejecución para doña Leonor de Guzmán, favorita del rey Alfonso XI; Leonor de Guzmán fue ejecutada por Alfonso Fernández de Olmedo, siguiendo las órdenes de María de Portugal. Desde el 25 de Junio de 1369, fecha en que Enrique II cambió Talavera al arzobispo Gómez Manrique a cambio de la villa de Alcázar, Talavera perteneció a los Arzobispos de Toledo; desde esa fecha elAlcázar pasó a ser Palacio Arzobispal pero en época del Cardenal Cisneros se le cita por su estado ruinoso.
El segundo recinto, construido para dar protección a los castellanos y francos que vinieron con Alfonso VI, comenzaba en la Ronda del Cañillo y terminaba en la Puerta de Mérida, en la calle de San Clemente. De este recinto podemos contemplar la Puerta de Sevilla, que es la que nos queda, mandada abrir por el Cardenal Quiroga en 1579 para aligerar el paso de las muchas gentes que venían a las ferias de Talavera; otra puerta era la del Sol, situada en la calle con el mismo nombre, de la que no queda nada; la de Toledo, que servía para entrar en la calle San Francisco; la de Zamora, derruida hace poco; el Polvorín en la esquina de la calle Cabeza del Moro, un torreón perteneciente a la Puerta de Zamora y algunos restos en la plaza de San Miguel.
La tercera era tan sólo un tapial que cerraba las calles más lejanas del centro y que tenía un fin de control sanitario en épocas de epidemia.
De esta tercera muralla solo se conserva el escudo que se encuentra despiezado en el muro trasero de la Basílica del Prado. Acogía los arrabales viejos y comenzaba al final de la calle Cererías, pasando por Santo Domingo y Puerta de Cuartos para terminar en el actual camino del cementerio.

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l Tajo, cimitarra de agua que se curva en la muralla, obligó a Talavera a hacerse un puente para que la agricultura y la ganadería llegara, desde sus vegas y su comarca a la ciudad. Tuvo que haber y hubo un puente construido por los
 

romanos, que quebró su cauce para el paso cuando los árabes huyeron de Talavera. Parece como si el destino de este puente fuera la eterna ruina, en todos los grabados antiguos hay vigas que sujetan y tramos que rellenan. El Puente Viejo, (también conocido como “Puente de los remiendos” por sus continuas restauraciones), es obra de Fr. Pedro de los Molinos, la orden de los Jerónimos y monje del convento de Santa Catalina de Talavera. El Arzobispo don Pedro González de Mendoza, en 1483, mandó que se construyera con la imagen que podemos ver en los arcos que están más próximos a la ciudad, al seguir el estilo romano, hizo que la gente le bautizara como Puente Romano.
En 1908 y ante la imposibilidad de paso de grandes carruajes por el antiguo puente, se construyó, aguas abajo del río Tajo, el Puente de Hierro o Reina Sofía que sigue en servicio en la actualidad.
Actualmente el Puente Romano se encuentra, como tantas veces, en fase de reconstrucción, por lo que a medio plazo se podrá disfrutar de él como antaño.

Puente Reina Sofía
guas abajo, se encuentra el hoy ya centenario, Puente de Hierro, que se hace arcada de hierro para que, como peineta, adorne los atardeceres rojos de Talavera y deje que la bruma fría del amanecer abra paso a ilusiones y esperanzas.

En 1876 este puente se empieza a construir como alternativa al puente romano, que sufría frecuentemente graves daños por las crecida del Tajo, con lo que el acceso a Talavera se veía restringido y, consecuentemente los daños económicos repercutían en los bolsillos talaveranos. El 25 de Octubre de 1908, se inauguró dicho puente, obra del ingeniero Emilio Martínez y Sánchez Gijón”. Tiene 426 metros y está dividido en diez tramos. Dicho ingeniero afirma el colectivo Arrabal, que: “desgraciadamente, este tipo de construcciones, pese a que alcanza el mismo rango que tiene la Arquitectura, debido a su carácter utilitario y funcional, no recibe todavía el reconocimiento cultural que sin duda se merece”, pero en el momento de su construcción fue innovador.

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