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San Andrés Monasterio de Madres Bernardas
 
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sta iglesia es obra del siglo XVI que mandó construir el hidalgo don Gaspar de Carvajal. Donde está situada San Andrés, en tiempos de Sancho el Bravo, era uno de los barrios más poblados. En el siglo XV desciende su población y Cisneros anexiona su parroquia a la Colegial.

Aún habiendo pobreza en esta iglesia y entre sus parroquianos estuvo muy cerca de arruinarse el edificio, hasta que su párroco D. Pedro López, natural de Talavera, recogió bastantes limosnas en 1560, para reedificarle sólidamente y para construir la capilla mayor, que compró, para su entierro, un hidalgo rico, llamado Gaspar de Carvajal, cuyo epitafio, al lado del Evangelio, en el presbiterio, dice lo siguiente:

“Este entierro y capilla es de Gaspar de Carvajal vecino desta villa. Murió a 22 de Diciembre de 1613. Fundó en ella una capellanía de, misa de tarde los días de fiesta, y que se diese de limosna, de cada misa medio ducado. Dejó por su heredero y patrón a Julio de Carvajal y Lira su sobrino y a los sucesores en su casa y mayorazgo; el cual hizo poner esta piedra y escudos en el año de 1618"

Después, el cura D. Juan Bautista Bailío, enterrado en San Clemente, quitó a la iglesia sus pilares de ladrillo, dejándola en una sola nave.
En el año 1500 se creó aquí la Cofradía de las Ánimas, que llegó a adquirir muchas fincas y propiedades, aunque más tarde desamortizadas.
Desde 1565, año en el que se han encontrado libros y cuentas de esta cofradía, resulta que, hasta el año 1800, según Soto, se habrán dicho 462.926 misas rezadas y 11.250 cantadas, cuyas limosnas importaron fueron de 1.210,410 reales y medio.
Son notables en este templo la pintura del altar mayor, dedicado a San Andrés Apóstol, y que parece de Malla; los altares colaterales del presbiterio, consagrados a San Clemente y a San José, que proceden de la suprimida parroquia de San Clemente; los frisos de azulejos de la sacristía, que proceden de la capilla de la Antigua de esa misma parroquia; y un confesionario primorosísimo, tallado en nogal, que es de las mejores obras en su género.
San Andrés dejó de ser parroquia el año 1842, año en el que fue agregado a San Salvador.
San Clemente
as parroquias de Talavera han ido reduciendo entre las que destaca: Santa María la Mayor (antes Colegial), Santiago, San Andrés...Pero consta en documentos y papeles antiguos, que en algún tiempo fueron hasta veintidós, que se han ido refundiendo unas en otras, desapareciendo, de muchas, hasta los cimientos.

De esta antiquísima iglesia parroquial, inmediata a la puerta de Mérida, no existen hoy mas que las ruinas. El recinto interior de esta iglesia, suprimida en 1842, es ahora parte integrante del inmediato cerrado camposanto. La torre, que era de las más elevadas de Talavera, fué derribada. Este templo tenía un espacioso atrio, y su antiguo y primitivo cementerio, cerrado con verja de hierro, a la sombra de las murallas romanas, ya destruidas, que daban a estos lugares, antes tan habitados y hoy tan santuarios, aspecto lúgubre y melancólico, como mansión de la muerte, y como recuerdo de lo pasado. Hasta la tradición repite el eco de asesinatos cometidos en las inmediaciones, y cuya certeza no he podido comprobar; pero ello si es cierto que a la gente mayor, a los abuelos, les oímos decir un dístico popular, que no sé a quien se refiere:

En las entre-torres de San Clemente
A D. Juan de Montoya dieron la muerte.

Esta parroquia era, con las de Santa Maria y San Pedro, una de las tres más antiguas de Talavera, después de la Reconquista, eran las únicas que estaban dentro del espacio amurallado de “La Villa”. Su capilla mayor fue al principio muy pequeña, y sirvió de enterramiento a Juan Ruiz, caballero talaverano, rico y principal, según estaba escrito en una piedra encontrada cuando se trató de ensanchar esta capilla.
D. Fernán Martínez, padre de Juan Ruiz, fue uno de los ricos-hombres de Talavera en el reinado de Fernando IV “el Emplazado”, al cual dio este rey la dehesa de Castellanos y algunas otras en premio de los servicios que le prestara contra los moros en el cerco de Algeciras.
Habiéndose extinguido esta familia eligió la capilla mayor, para su enterramiento, al doctor Pedro de Villalobos; el cual, mandó desde allí, 4.000 castellanos de oro, para que se labrasen el altar y su reja, que es la de hierro que ahora está en Nuestra Señora del Prado; y para fundar una capellanía.

Consta que, después, en el año 1676 era patrón de la capilla mayor de Clemente, el Sr. D. Tomás Herrera, pues en este concepto se enterró en ella un niño suyo, el 5 de Enero de ese año; y consta también que el mencionado D. Tomás Herrera falleció el 11 Julio de 1684, siendo enterrado en dicha capilla mayor.
Igualmente aparece que D. Tomás Herrera dejó una hija, D.ª Juana de Herrera, su sucesora en el patronato de la capilla mayor de San Clemente; y, como viuda, a Dª Leonor Marqués, que casó, en segundas nupcias, con Alonso de Aceituno; la cual enviudó nuevamente, y murió, a los 68 años, el día 25 de Sep-tiembre de 1722, siendo enterrada en dicha capilla mayor, del patronato de su hija D.ª Juana, en la que había sido enterrado también el presbítero D. Bernardo de Herrera, fallecido el 28 de Mayo de 1709.
Había, al lado del Evangelio, otra capilla pequeña, donde se veneraba Nuestra Señora de la Antigua. Las paredes estaban revestidas de muy hermosos azulejos, fabricados en los alfares de Talavera. Esta capilla poseía también su reja correspondiente y allí estaban sepultados los licenciados D. Juan Bautista Baillo, cura de esta parroquia, que murió el 28 de Mayo de 1705; y su primo, también D. Juan Bautista Baillo, cura de la parroquia de San Andrés.
Gran número de vestidos, lámparas de plata y otras joyas se hallaban colgados, como ex-votos, en esta capilla de la Antigua.
En la nave de la Epístola estaba la capilla de San Juan Bautista, edificada de nuevo el año 1689, por D. Juan Fernández, cura de esta parroquia, el cual falleció el 1 de Agosto de 1703, y fue enterrado en ella. Era Comisario del Santo Oficio, y costeó la obra de la sacristía y de la torre.
En su tiempo se extinguió la cofradía de la Magdalena, establecida en la ermita de su nombre, en el Paseo Nuevo de la Puerta de Cuartos, la cual se arruinó el año 1703, y se trasladó la imagen a esta parroquia de San Clemente.
Junto a la pared del Mediodía de este templo, existió, hasta finales del siglo XVII, un sepulcro, levantado del suelo sin leyenda alguna, pero con una antiquísima cruz de hierro, que la tradición decía ser de un infante de Castilla, debiendo referirse en caso de ser cierto lo que la mencionada tradición aseguraba, que se duda, al infante D. Fernando, nacido en Valladolid.
A ésta parroquia se unió, en 1631, la iglesia de Santiago de los Caballeros popularmente conocida como “Santiaguito”.

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ste monasterio, está dentro del estilo barroco y en su construcción colaboró Fray Lorenzo de San Nicolás. No tiene su fachada la grandeza de San Agustín pero es una de las más bellas de Talavera. La piedra, el ladrillo y la cerámica se tejen para romper líneas y resaltar volúmenes.
Este convento de monjas recoletas bernardas de nuestra Señora de la Encarnación de Talavera, es el más moderno de todos los de monjas de la ciudad.
Debe su fundación, con el título de la Encarnación, en el año 1610, a doña Teresa Saavedra en cumplimiento de una promesa que hizo con su esposo don Rodrigo de Albornoz, que a continuación intentaré contar.
D. Rodrigo de Albornoz y su esposa Dª Teresa Saavedra, naturales y vecinos de Talavera, crearon un mayorazgo de 3.000 ducados de renta anual, con cláusula de que, faltando heredero alguna vez, se empleara en establecer un convento de religiosas descalzas. El matrimonio tuvo tres hijos pero Álvaro murió joven, María pereció ahogada cuando se bañaba, por la noche, en el río Tajo y Catalina era religiosa del convento de San Benito.
La noche del 20 de Julio de 1608, esta señora, María, salió de su casa, acompañada por algunas doncellas de su servidumbre, para bañarse en el Tajo, junto al primer arco del puente, que aunque quede poco para poder pasar por debajo de él, antes estaba cegado, y por debajo se precipitaba un grueso caudal de agua. Era la noche oscura, la corriente no poco rápida, y Dª María, que agarrada a la mano de una criada, había penetrado en el río, fue arrastrada violentamente. Los gritos de socorro que las infelices daban en tan angustiosa situación, se tomaron a broma y regocijo por las personas que estaban en la orilla; pero cuando se percataron de la desgracia que ocurría, un hombre se arrojó desde lo alto del puente. y pudo salvar a la criada. Cundió el pánico al oirse la noticia; se registraron las riberas con hachas encendidas; pero el cuerpo de la desafortunada Marquesa no fue encontrado hasta el día siguiente, que se sondeó y barrió el Tajo, con barcas y redes, corriente arriba, desde los Molinos de Abajo. La llevaron en un coche a su casa-palacio, y su cuerpo fue depositado en el panteón de su capilla, que es la del Cristo de las Misericordias, o de los Espejos, de la entonces Colegial.
Faltando descendientes de Dª María de Albornoz el mayorazgo volvió a su madre Dª Teresa Saavedra, como fundadora; la cual, y para cumplir lo prevenido en caso de faltar sucesión, y aconsejada por su única hija Dª Catalina, estableció, en sus propias casas, el convento de monjas recoletas de San Bernardo, de la misma orden y regla que el benedictino, a fin de que Dª Catalina pudiera trasladarse a él.
Las primeras monjas vinieron de Valladolid y de Toledo, Dª Teresa vivió siempre en clausura con hábito de seglar, y Dª Catalina, su hija, fue la primera que recibió el velo, con el nombre de Sor Catalina de Jesús María, llegando, por sus virtudes, a ser priora perpetua.
En este convento se guarda rigurosamente el instituto por las constituciones que se hicieron para las Bernardas de Valladolid, filiación de las Huelgas de Burgos. En su iglesia está enterrado el Cardenal D. Gil de Albornoz, que murió en Roma en 1649 y que era primo de Catalina y sobrino de doña Teresa.
San Agustín
ray Lorenzo de San Nicolás marca un modo de hacer en la arquitectura de Talavera. El ladrillo toma protagonismo en las fachadas de algunas iglesias. En San Agustín “el Viejo”, Fray Lorenzo puso en práctica las teorías que había escrito en su libro de Arquitectura.

El monasterio de frailes agustinos fue fundado por el beato Alonso de Orozco, de la orden de San Agustín, nacido en Oropesa pero vinculado con Talavera por vivir en ella sus hermanos y parientes, por eso decidió fundar aquí como ya lo había hecho con el monasterio de monjas de San Ildefonso en 1562, este otro de agustinos recoletos.
El primitivo convento estuvo situado en unas casas de la plaza del Almairo (se cree que fuese la actual plazuela de San Agustín), fundado en 1566. Aquí estuvieron cinco años, pasando después a un sitio más espacioso y cercano al Alcázar, donde permanecieron 23 años, hasta que muerto el P. Orozco, que desde Madrid, lessocorría con frecuentes limosnas, y no contando ya con ellas para subsistir, se trasladaron a la comunidad, ingresando los frailes en otros conventos de la Orden.

A sus valores arquitectónicos hay que unir el que este convento era la casa más antigua de los Agustinos.
Recoletos y por eso en sus dependencias se celebraban los Capítulos Provinciales de la Orden.
Desde 1788 el convento de San Agustín perteneció al Ayuntamiento, destinándolo a estudios de latinidad y primera enseñanza. Su iglesia pasó a ser propiedad particular y funcionó como teatro, con el nombre de El Liceo.

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